La proporción de CO2, O2 y N2 cambia según el alimento: cada categoría necesita su propia atmósfera modificada —con rangos técnicos específicos— para frenar el deterioro microbiano y la oxidación sin afectar textura, color ni sabor.
Carne roja: alto O2 mantiene el color rojo vivo e inhibe anaerobios. Aves enteras: CO2/N2 sin O2 para retardar la oxidación.
Pescado blanco: O2 moderado + CO2 alto. Pescado azul y mariscos: O2 bajo o nulo para frenar la rancidez de las grasas.
5% O2 / 5% CO2 / 90% N2 reduce el ritmo respiratorio y retrasa la maduración al disminuir la producción de etileno, sin generar anaerobiosis.
Pan: 50–100% CO2 (resto N2) retarda hongos y bacterias. Bollería: CO2/N2 balanceado para conservar textura sin resecar.
Queso curado: hasta 100% CO2. Queso fresco y rallado: CO2/N2 con O2 mínimo, frenando mohos sin alterar el sabor.
Café, cacao, frutos secos y snacks: 100% N2 inhibe la rancidez por oxidación de grasas. Frutas desecadas y cereales suman CO2 contra insectos.
Empaque en atmósfera modificada (MAP): desde 100% N2 para productos secos hasta 70–80% O2 para carnes rojas, ajustamos con precisión la mezcla según el producto, el tipo de empaque y la vida útil que necesitas, siguiendo grado alimenticio certificado.
Para exportadores, importadores y distribuidores de plátano, cítricos y aguacate, dosificamos mezclas de bajo porcentaje de etileno diluido en nitrógeno: concentraciones de apenas 0.1 a 1 ppm bastan para iniciar una maduración o desverdización uniforme, sin el riesgo de inflamabilidad del etileno puro.